miércoles, 11 de agosto de 2010

mitos urbanos chilenos 3

Veo hueás, veo hueás, veo hueás…

LOS SUPUESTOS HECHOS: Un grupo de amigos decide darle al más perno del lote una dosis de LSD, durante una fiesta. No tuvo que pasar mucho rato para que el perno comenzara a alucinar, y al final sus amigos no lo volvieron a ver esa noche. Pero a la mañana siguiente, varios de ellos recibieron un mensaje al más puro estilo de Sé lo que hicieron el verano pasado. A los celulares de varios de ellos llegó un texto que decía “Lo tengo”. Como nadie entendía, decidieron ir a la casa del perno a ver qué onda con el mensaje. Pero éste seguía “en viaje”, repitiendo “lo tengo, lo tengo” e indicando hacia su armario. Aquí la historia se bifurca.
Algunos dicen que lo que el perno tenía en el closet era un niñito con síndrome de Down. El perno había
pensado que era un duende, y lo había encerrado en su closet, amarrado. La otra dice casi lo mismo, pero en lugar del niñito, había un enano.

LA REALIDAD: Según la siquiatra Patricia Cordella, el LSD puede producir alucinaciones de este tipo, ya que
genera trastornos de conciencia y hacen vivir experiencias que están fuera de las habituañes. “Se construye
una realidad distinta: se puede ver, sentir e incuso oler de otra forma”, agrega la especialista.

CONCLUSION: No sea perno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario